Ética, se llama ética.

Compartimos una reflexión de nuestro compañero Fernando Escudero donde plantea que « no hay duda ninguna de que la ética no es una práctica de moda en nuestra sociedad»

ÉTICA … Se llama ética.

ética.

(Del lat.ethĭca, y este del gr.ἠθική).

1.f.Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida.

2.f.Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.

moral1.

(Del lat. morālis).

1.adj.Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

2.adj.Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia.

3.adj.Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano.

4.f.Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia.

En una conversación reciente con un familiar (por cierto de ideas políticas muy diferentaes a las mías) llegamos a la conclusión de que el problema de nuestras sociedades no era una cuestión de ideologías, de las que concluimos que por principio no hay casi ninguna mala «per se», somos los seres humanos los que las torturamos hasta acoplarlas a nuestras necesidades o querencias, que lo que en definitiva nos separaba en principio no eran nuestras ideas, sino las distintas interpretaciones que de ellas se han hecho a lo largo de la historia y los distintos caminos que han ido tomando a lo largo de la historia, pero lo que realmente nos ponía de acuerdo era la falta de «ética» en la puesta en práctica de los diferentes planteamientos, que lo que de verdad igualaba a los hombres era su comportamiento, que devenía en defensa de los propios intereses aun situándose en contra de sus propios planteamientos primigenios.

Y después de llegar a casa decidí refrescar la información que ya tenía sobre el significado de esa palabra, por si pudiéramos estar equivocados, por si se diera el caso de que, en nuestra ignorancia no hubiésemos sido conscientes de nuestro error.

Y por eso busqué su significado en el diccionario, completar esa información con la de la palabra más relaccionada con ella según el libro, y ello me llevó a escribir algo sobre ello, eso sí, sin ánimo docente alguno, no pretendo dar clases de nada ni enseñar nada a nadie, tal vez refrescar la información de alguno o de informar en primera instancia a aquellos que desconocieran estos términos.

Creo que no hay duda ninguna de que la ética no es una práctica de moda en nuestra sociedad, casi en cualquier campo de la vida: laboral, económico, social e incluso la cultura está viciada por ésta carencia, es cierto, pocos son conscientes de ello o incluso pocos quieren ser conscientes de ello, y desde luego en política, incluso en los tiempos que corren y estando incluso inmersos en campañas electorales múltiples solo se la encuentra por alusiones y pocos lo hacen directamente, manifestando el deseo de su implantación en todos los ámbios de la sociedad tal como se ve necesario. Hasta aquí es posible que muy pocos se hayan dado por aludidos y muy pocos se vean aludidos por todo lo anterior, por lo que propongo a todos los lectores un estudio en profundidad de nuestras vidas y actuaciones personales y podremos ver el poco esfuerzo que nos cuesta encontar actitudes «poco éticas» o en cualquier caso afectadas por éste auténtico cancer que corroe nuestras sociedades (en plural, porque «en todas partes cuecen habas…»).

Y aquí es donde está el meollo de la disertación que os ofrezco, tal como yo lo veo aquí es donde está la verdadera REVOLUCIÓN, en encontrar espacios, empezando por el personal, para continuar con todos nuestros ámbitos sociales donde poner en práctica una vida coherente con nuestras ideas, lo que nos conducirá a emplearnos en llevar a cabo una renovación ética para que nuestro comportamiento sea ejemplar, de tal manera que podamos llegar a sentirnos orgullosos de nosotros mismos y de nuestra ideología, que podremos llevar a la práctica con más facilidad, de forma que nos hará conseguir argumentos válidos para acceder al resto de la sociedad.

Tal vez parezcan demasiado duros o demasiado exigentes éstos planteamientos, pero para ello puedo poner ejemplos que encontramos cada día en nuestro entorno: el comportamiento con los inmigrantes son frecuentemente discriminatorias, y/o excluyentes (excepto en la exigencia de cantidad y calidad de trabajo); el comportamiento con respecto a la mujer, frecuentemente está tiznado -cuando no embadurnado- de tintes machistas que las degradan; cuando hablamos de la hacienda pública solo pensamos la mejor manera de engañarla, incluso siendo conscientes de que solo colaborando gozaremos de mejores servicios públicos; el concepto que en general se tiene de los políticos no es de servicio a la sociedad a la que pertenecen (como debería ser) sino que si entran ahí es para forrarse; los valores que inculcamos a los niños y niñas solo les sirven para reproducir en su vida nuestros propios defectos y miedos… Y en fin son innumerables los ejemplos que podría poner para justificar todo lo dicho anteriormente y aunque la muestra es tan variopinta solo intenta mostrar cómo en toda nuestra sociedad están enquistados comportamientos contaminados por la ausencia de éste valor, por la falta de cumplimiento de esas normas morales que la humanidad ha ido elaborando (aunque no siempre cumpliendo como vemos) a lo largo de toda nuestra historia.

Así que cuando nos preguntemos de que adolece nuestra sociedad, y para que todas las demás respuestas que podamos dar tengan sentido, hay una respuesta:

– Ética…se llama ética.

Fernando Escudero Otero – Marzo 

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( Derecha de la imagen Fernando Escudero Marzo 2015)