La cultura de la violación

El patriarcado nos presenta a los hombres como a personas que, llegadas a un momento en la excitación sexual, ya no pueden parar. De ahí todos los mitos preventivos de la violación que siguen a la orden del día: no les provoques, no te expongas.

El archivo de la denuncia por violación múltiple en Málaga nos transmitió el mensaje implícito de que eso es lo que ocurre si damos signos de promiscuidad, que nosotras seremos las culpables y los agresores las víctimas denunciadas en falso. Según las declaraciones de la jueza: “las pruebas practicadas y las declaraciones tomadas no demuestran que haya delito”. No sé muy bien de cuales de los delitos de este caso habla la señora jueza, si de la agresión sexual, el robo con intimidación o por filmar la agresión.

Es muy posible que se perpetúe el mito machista de que para que haya algún tipo de abuso sexual tiene que haber una negativa que se manifieste desde el principio hasta el final, tiene que haber resistencia y tiene que haber fuerza por parte del agresor. Los delitos contra la libertad sexual penalizan el contacto sexual sin que exista consentimiento, es decir que basta un “no”.

El discurso siempre es el mismo, las mujeres no debemos andar solas por las calles porque esto supone una provocación que justifica que seamos violadas. Nos dice que nosotras somos las responsables de ser violadas, que si se nos ocurre denunciar los hechos seremos condenadas culpables promiscuas por no seguir las recomendaciones del Ministerio del Interior para evitar ser violadas.

Es necesario que digamos basta y seamos intransigentes ante cualquier forma de abuso de poder por parte del sistema heteropatriarcal. Construir mecanismos de ataque y defensa desde todos los ámbitos de nuestras vidas. Se trata de ocupar el espacio y los espacios que nos corresponden, el primero de ellos nuestro cuerpo. La mejor solución para evitar los ataques a nuestra libertad sexual no es que nosotras mismas nos adelantemos limitando nuestra libertad sexual. Mucho más conveniente sería que las instituciones empiecen a tomarse en serio la lucha contra la violencia sexual.

B19 PAG3 MUJER