Los agricultores pagan la factura de una crisis geopolítica

La UE es el principal proveedor de productos agrarios a Rusia con una cuota de mercado del 42%. España se encuentra en sexto lugar en exportaciones directas, aunque hay que tener en cuenta que muchos de los productos de origen español son reexportados desde Holanda o Alemania, con lo que las pérdidas españolas podrían ser aún mayores. Las exportaciones agrarias españolas a Rusia ascendieron en 2013a 588 mill€, destacando de forma especial las frutas (158 mill€, 27% del total), (principalmente fruta de hueso y cítricos),carnes (116 mill€, 19,8%), (destacando porcino), frutas y hortalizas transformadas (89 mill€, 15,2%) y hortalizas (72 mill€, 12,3%). En conjunto, estos subsectores supusieron 3/4 partes del total y también suponen la mayor parte de los productos sujetos al embargo, lo que sin duda supondrá un fuerte impacto en la balanza comercial bilateral.

Con estos datos otra preocupación amenaza al sector agrario de la provincia, como si no tuviéramos bastantes, y es que nuestros representantes de la UE nos han metido en un lío, tomando partido en un conflicto que creíamos lejano y anunciando sanciones a la federación rusa. Putin ha reaccionado dándonos donde más nos duele, en las exportaciones de frutas y hortalizas, pero claro, sin molestar a la alemana Merkel, pues el veto no afecta a bienes de equipo ni a Audis ni Volkswagens.

El último capítulo en la crisis agraria generada por el veto ruso a las exportaciones europeas muestra la chapucera y cicatera gestión de la Comisión. Suspender las ayudas y paralizar todo el sistema de retirada por las supuestas negligencias de Polonia nos parece una medida totalmente injustificada, que siembra más incertidumbre en el mercado, generando un caldo de cultivo para la especulación de las grandes cadenas de distribución europeas y un mayor hundimiento de los precios en el campo. Lo justo y razonable hubiese sido bloquear presupuesto y medidas al país al que se le han detectado irregularidades e iniciar una exhaustiva investigación.

Por eso exigimos la inmediata reposición de las medidas de mercado para poder plantar cara a la especulación mediante los sistemas de retirada, es decir: que si los precios se hunden y quieren comprarnos el producto prácticamente regalado, poder decir “no te lo llevas” y mandarlo a centros benéficos (ONG, Bancos de alimentos, comedores sociales,..) o, si no es posible, dedicarlo a alimentación animal o a otros usos.

Es previsible que todas las frutas y hortalizas se vean afectadas por el veto cuando entren en campaña, por lo que no compartimos que la aplicación de las medidas se limite a cultivos y agricultores determinados: la lista de productos debería ampliarse con calabacín, judía verde, berenjena, melón y sandía, entre otros, pues el veto está anunciado por un año, y las medidas deben estar a disposición de todos los agricultores, sean o no miembros de una OPFH.

Además, la indemnización por retirada de productos debe cubrir el 100% de las pérdidas, recurriendo si es necesario al Fondo de Crisis de la UE, que dispone de 425millones de €/anuales, o a otros fondos adicionales que se habiliten.

De forma paralela a las actuaciones de choque, se debería llevar a cabo un control exhaustivo de precios percibidos por los distintos agentes de la cadena alimentaria, especialmente en el eslabón de la distribución, para evitar la especulación, tanto en el ámbito del Estado, como a nivel de la UE.

También pedimos que se refuerce el principio de preferencia comunitaria, que no se hagan concesiones comerciales a países terceros y que se compruebe el estado de las relaciones comerciales con determinados países (Marruecos, Turquía…), revisando a la baja las concesiones realizadas, poniendo en marcha controles eficaces y dejando de mirar para otro lado como se esta haciendo en la actualidad.

Andrés Góngora, responsable del sector de frutas y hortalizas de COAG

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