Semillas Terminator o suicidas

Vamos a abordar un tema que aunque parezca lejano a nuestra agricultura no lo es, se trata de las cómo se conocen coloquialmente semillas Terminator o semillas suicidas. Para nosotros es un tema de gran importancia y conforme desarrollemos el artículo iréis comprobando el porqué de esta importancia.

Para empezar y como dato aportar que actualmente, seis empresas multinacionales (Syngenta, Bayer, BASF, Dow, Monsanto, DuPont) controlan el 60% del mercado de semillas y el 76% del mercado de agroquímicos mundial.

En este momento, ya cuentan un par o más de multinacionales o empresas de agronegocios con la tecnología necesaria para introducir en las especies agrícolas un gen (transgénicos) que haría que las semillas de estas plantas fueran no fértiles, es decir, al ser semillas no fértiles ningún agricultor del mundo podría aprovechar las semillas de estas plantas para poder hacer un plantel o una siembra de una cosecha para otra y tendría que comprar si o si las semillas a estas multinacionales, con lo que los alimentos a nivel mundial quedarían en manos de unas pocas empresas multinacionales que controlarían, no nos engañemos y aunque suene radical, el hambre en el mundo. Esta tecnología escaparía del control público y estaría en manos privadas de multinacionales que se dedicarían a especular para maximizar los beneficios debido a que tendríamos una dependencia absoluta de estas empresas en cada ciclo agrícola.

Pero ¿por qué ésta oposición?; primero porque atenta contra la soberanía alimentaria y los derechos de los campesinos en el mundo que verían amenazada su capacidad de producir alimentos, es más, provocaría su desaparición (sobre todo de los tradicionales) y mal vamos si en el intento de terminar con el hambre antes terminamos con los agricultores.

Al mismo tiempo recortarían la biodiversidad genética y reducirían la siembra a un par de variedades agrícolas por especie con la gran peligrosidad que conlleva esta situación.

Hace poco estas empresas estuvieron a punto de conseguir su introducción en Brasil pero afortunadamente un tribunal brasileño paró la introducción de estas plantas transgénicas. Si este tribunal no hubiera parado este proyecto de Ley para legalizar la tecnología Terminator, (que no está permitida en ningún país por el Convenio de Diversidad Biológica del año 2000), les hubiera permitido a estas empresas transnacionales presionar a cada vez más países a permitirla, y con el dinero y los medios que tienen lo conseguirían.

Por lo tanto desde estas páginas reiteramos nuestra oposición a los transgénicos, a que multinacionales privadas controlen cualquier sector esencial para el desarrollo social y económico de un país y abogamos por un sector público fuerte y dinámico que controle a estas empresas y que favorezca y controle las investigaciones y evite al mismo tiempo las prácticas monopolísticas de estas multinacionales que sólo buscan maximizar beneficios perjudique a quien perjudique .

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