IU en contra del cultivo de plantas transgénicas

Para explicaros el por qué Izquierda Unida está en contra del cultivo de plantas transgénicas, primero os explicaremos qué son:

El término transgénico es un adjetivo que se utiliza para designar a todos aquellos seres vivos que han nacido con su información genética alterada. Normalmente, este término se usa para señalar a aquellos animales o plantas que son alterados de manera artificial, ya sea porque existen objetivos científicos o comerciales.

Si hablamos de alimentos transgénicos, son aquellos alimentos obtenidos de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas (resistencia a herbicidas, por ejemplo). También se les denomina comúnmente Organismos Modificados Genéticamente (O.M.G.). Para que lo entendamos es cualquier ser vivo al que artificialmente se le han introducido genes de otros seres vivos.

Al permitir franquear las barreras entre especies, esta técnica artificial crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza o con las técnicas tradicionales de mejora genética. Los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir con exactitud las consecuencias de esta manipulación, ni su evolución e interacción con otros seres vivos una vez liberado un OMG al medio ambiente.

Recordemos que en la agricultura Almeriense intensiva todas las variedades son obtenidas mediante las técnicas de genética clásica.

Se trata de una tecnología con un nivel de imprecisión muy elevado, con efectos impredecibles tanto a corto como a largo plazo y en la que además, las mismas multinacionales que controlan estos productos son las que realizan las investigaciones de evaluación previa y sobre seguridad, sin que sea posible en muchos casos corroborar los datos y resultados de estos estudios de forma independiente.

Los transgénicos son un grave riesgo para la biodiversidad y tienen efectos irreversibles e imprevisibles sobre los ecosistemas. Suponen incremento del uso de tóxicos, contaminación genética y del suelo, pérdida de biodiversidad, desarrollo de resistencias en insectos y vegetación adventicia («malas hierbas») y efectos no deseados en otros organismos.

La utilización de los OMG en la agricultura no hace más que acelerar los efectos negativos de una producción industrializada e insostenible, que no favorece a los pequeños agricultores ni reparte equitativamente las riquezas. Concentra el control de la agricultura y la alimentación en unas pocas manos, poniendo en peligro la independencia y supervivencia de pueblos y países.

Debe quedar muy claro que no nos oponemos a la biotecnología, siempre que se haga en ambientes confinados, controlados, sin interacción con el medio. Es más, abogamos por la potenciación de la biología molecular siempre que primen en ella intereses de carácter social y no sólo los intereses económicos de las multinacionales, como priman ahora mismo.

Por ultimo dos datos: sólo diez multinacionales controlan casi el 70% del mercado mundial de semillas transgénicas, lo que significa que los y las agricultoras tienen poca capacidad de elección; y remarcar que los cultivos transgénicos no alimentan al mundo. El 99,5% de agricultores y agricultoras no los cultivan.

 

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