«A pelotazo limpio»

«A pelotazo limpio» es la carta de un vecino de San José , profesional y docente del S.A.S.  que cuando habla de salud lo hace con conocimiento,  y que nos recuerda «que la legítima actividad lúdico-deportiva de unos no debe alterar el legítimo derecho al descanso, y por lo tanto a la salud, de otros» en una legítima reclamación al Ayuntamiento. Aquí reproducimos su texto íntegro:

A PELOTAZO LIMPIO

 En el sentido literal de la palabra, que nadie entienda otra cosa que, si se escarba, seguro que también se encuentra en nuestro parque.

Me refiero al castigo a que son sometidos, sin ser culpables de nada, los vecinos de la calle Pasaje en San José, desde que el Ayuntamiento decidió instalar una pista de pádel a pocos metros de sus ventanas, en el entorno de La Molina.

El peloteo continuo, acompañado de gritos de aliento o desaliento, aplausos y reproches de los bravos deportistas, es como una gota malaya que perfora la paciencia de los vecinos durante todo el día y parte de la noche porque en los meses de verano, que es cuando más apetece tener las ventanas abiertas, se abre la pista a las ocho de la mañana y se cierra a la una y media de la madrugada, con lo cual, la empresa que la gestiona, el Ayuntamiento y, en última instancia, los bravos deportistas son quienes deciden cuanto y cuando han de descansar los vecinos afectados, Eso cuando no se les ocurre celebrar algo e instalan sus coches con altavoces a todo volumen sin mirar la hora, que suele pasar de la medianoche, o deciden, con permiso del Ayuntamiento, estar 24 horas seguidas a golpe de pelotazo, gritos y música.

Además, durante la noche, grandes focos iluminan la pista y todos sus alrededores con una potencia probablemente superior a la que debe permitirse en espacios protegidos, el consiguiente gasto energético y la contaminación lumínica que supone para un entorno natural y, sobre todo, la intrusiva en las viviendas cercanas con sus demostrados efectos sobre la salud de las personas.

Es cierto que solo afecta a unos cuantos vecinos, pero no es menos cierto que las viviendas estaban allí antes que la pista y, con un poco de delicadeza y respeto, se podía haber instalado en algunos de los espacios ya desforestados que hay en la zona bastante más alejados de las viviendas, sin que la legítima actividad lúdico-deportiva de unos no altere es más legítimo aún derecho al descanso, y por lo tanto a la salud, de otros. Aunque lo justo sería que la pista fuese trasladada a otro lugar menos molesto, al menos se debería limitar el horario a no antes de las 9 de la mañana ni después de las 12 de las noche y así esperamos que la sensatez de los responsables municipales haga para el próximo verano.

Juan Manuel Jerez

 

PADDLE