Nuestra postura sobre El Nazareno

Después de gastar 7,3 millones de euros en la puesta en marcha Plan Turístico de Níjar, tanto el Consistorio nijareño como la Junta de Andalucía, tiran a la basura el dinero invertido modificando su política respecto al modelo de desarrollo turístico de la zona. Bien se encargaron en su día de vendernos que su proyecto iba destinado al “visitante que huye de destinos masificados y disfruta de entornos
naturales”.

Dudamos que busquen la conservación del medio ambiente, dado que en la época de vacas flacas que nos ha tocado vivir, se escudan en una supuesta creación de puestos de trabajo y una hipotética proyección para limitar la protección de una zona de alto valor ecológico. Además, se ningunea al pequeño empresario que durante años ha hecho todo lo posible por proteger, no solo su modelo de negocio, sino al responsable directo de su riqueza, el entorno.

Recurrentemente se busca asociar el término «turismo de calidad» con la construcción de campos de golf, considerando el modelo socio-económico generado en torno al sector turístico del municipio como fracasado. Todo lo contrario; Níjar no tiene que buscar la excelencia, ya disfruta de ella, siendo las administraciones las que han cometido errores en el ámbito de la promoción.

Respecto a la ordenación del territorio nos asalta la siguiente duda: ¿hasta qué punto puede asumir el Ayuntamiento de Níjar la creación de nuevos núcleos de población, cuando gestiona con grandes
dificultades (y alguna que otra carencia) los ya existentes?. La respuesta es sencilla, dado que si el proyecto se lleva a cabo los costes asociados a la gestión de los nuevos núcleos serán sufragados por
todos los vecinos del municipio. En contraprestación, parece ser que «dejarán» que nuestros vástagos practiquen un deporte reservado a la élite. Otra cuestión a analizar es la concentración de VPO en un solo núcleo de población. La Boca de Los Frailes, donde la población puede estar en torno a los 50 habitantes y se pretenden construir más de 200 viviendas, menospreciando las necesidades de techo del resto de habitantes y con un marcado tufo de especulación urbanística.

Las verdaderas razones son muy diferentes a las expuestas por el Ayuntamiento de Níjar y la Junta de Andalucía: la deuda generada por las administraciones públicas condiciona la ordenación del territorio a la obtención de liquidez, alejándose del interés general, con el objetivo de satisfacer las deudas contraídas, que no son pocas.

El Sr. Antonio Jesús Rodríguez nos acusa de realizar valoraciones subjetivas, pero no se le caen los anillos al afirmar que “más del 90% de los vecinos están a favor del proyecto”. Desconocemos en que datos objetivos se fundamenta su afirmación; en una consulta popular, estamos seguros de que no.

Ya sufrimos las consecuencias de las decisiones de los gobernantes que han dirigido los designios de este país, hipotecando en el pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Tenemos claro cuál es el camino que NO debemos seguir.