Monthly Archives: enero 2013

Pequeñas Reflexiones

Bárcenas, Rato, Carromero,… cada vez que se produce una serie de tropelías y sinsentidos en tan poco tiempo y con semejante apariencia de normalidad me da por pensar acerca de las condiciones que hacen posible que el absurdo reine en el mundo, y sobre la posibilidad de llevar el barco a la orilla antes de caer por la cascada.
     La sociedad occidental toca fondo. El siglo XX ha provocado tal aceleración histórica, que los valores han ido caducando antes de saltar una sóla generación. Este hecho, que para muchos puede resultar positivo dado que ha permitido acorralar costumbres detestables, tiene una contrapartida muy negativa; y es la pérdida de ese subsuelo cultural a patir del cual cada individuo se forja como persona. Somos simios modificados genéticamente, se ha dicho tantas veces desde los altares de la ciencia experimental, de la irrupción de Darwin a nuestros días. Yo añadiría, estando de acuerdo con la definición, que también somos simios modificados por Aristóteles, Averroes, Galileo, Descartes, Mozart, Marx, Freud, Chaplin…, por citar sólo una minúscula porción de esa gran bola de nieve cultural que rueda desde hace milenios. El problema del abandono de ese legado aparece con la irrupción del nuevo agente creador de valores. Surgen los mass media, y con ella, la sociedad teledirigida que tan bien ha sabido ilustrar Giovanni Sartori. Lo que viene a decir el florentino es que la televisión ha transformado al hombre hasta el punto de alterar todo su aparato cognoscitivo. La primacía de la imagen sobre lo inteligible ha hecho al homo sapiens devenir en homo videns, con una capacidad simbólica mucho más pobre. Casi toda nuestro instrumental teórico consiste en conceptos abstractos, que no tienen correlato en cosas visibles y que, por tanto, no se pueden trasladar a imágenes. La televisión se ha hecho cargo de la “educación” del hombre desde su más tierna infancia. Ha pasado más tiempo que nadie con el individuo, y ha fijado en él una serie de modelos, métodos y metas que lo guiarán a lo largo de su vida en toda suerte de decisiones.
     Hasta ahí lo concerniente a la transformación antropológica. Pero el peligro del camino no cesa en ese punto, pues hay que añadir la cuestión del Poder y el control de masas. Grandes corporaciones, “políticos” (lo pongo entrecomillado para hacer ver que no se trata de personas con auténtica vocación política, sino de usurpadores que lo único que buscan es una posición estratégica para saciar sus intereses) y medios de comunicación forman un circulo cuyas piezas se retroalimentan a la vez que aseguran sendas posiciones. El Capital financia-controla a los medios que se encargan de dirigir a la población hacia un apoyo casi generalizado a los líderes “correctos”, que no son otros que los que se encargan de potenciar la situación privilegiada del capitalista (esta época de crisis-estafa ha quitado, si es que quedaba, cualquier tipo de velo sobre ese escenario). A su vez, y para evitar futuros malentendidos, marcan a fuego los tres seises sobre cualquier brote político que se salga de esa senda.
   Pues bien, analizando ese doble proceso, antropológico y social, es bastante normal que no me sorprenda lo más mínimo que hoy, a esta hora, gente como Cospedal no haya dimitido ni sido expulsada de la política. Lo que sí me provoca pánico es, como he dicho al principio, hacia dónde nos pueda llevar esta travesía.
Un saludo compañeros
Manuel Álvarez